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martes, 23 de abril de 2013

SAN JORDI DESDE ORIENTE


          Amanece en Saigón un día brumoso. La ciudad difuminada en gris elefante no oculta sus ruidos, el tráfico, los gallos, las obras vecinas, un avión. La arteria de asfalto lleva centenares de motos que avanzan entre espasmos y flujo suave, como las hojas sobre un riachuelo. 
          Rutina de niños, baños, desayunos, y un beso de despedida, pero esta vez con un sentido distinto. Esta tarde tal vez una rosa. No espero libros, no espero nada. Por un instante veo la Rambla de Catalunya con sus tilos, los puestos abanderados con sus libros amontonados, los cubos con las rosas espigadas. Sabor a costumbre, muchas veces ignorada, y sin embargo me conforta saber que sigue ahí. Es bueno que algo permanezca cuando todo cambia, todo está en continuo movimiento. Es agradable preservar fechas que se repiten con una cierta estacionalidad en un mundo donde todo está al alcance siempre, a cualquier hora.
         He regalado libros hoy, pero han sido electrónicos, a distancia, para un amigo al que solo he podido saludar por teléfono. Es el mundo en el que vivimos, todo un poco virtual. Al menos los sentimientos no cambian. Me sigue alegrando que hoy sea San Jorge, San Jordi, el día del libro.

lunes, 22 de abril de 2013

LIBROS PARA EL DIA DEL LIBRO


Hola amigos,

El tiempo pasa incluso cuando no hay estaciones, y quiero celebrar los casi ya tres años de vida en Saigón dejando en AMAZON dos libros a precio de un euro. Se trata de mis primeras obras, EL MISTERIO DEL HOMBRE ARBOL y TINIEBLAS DE SEDA, que como os podéis imaginar, siguen sin un editor de carne y hueso. Pero no importa. Si os gustaron estos libros o si tenéis ganas de leer la ultima versión, (ya sabéis que voy reescribiendo los libros incluso después de publicarlos...), pues ahí los tenéis junto a RESCATE EN ANGKOR WAT, un relato de otra serie, más vietnamita, sin los protagonistas habituales.
Este año ando un poco liado con un máster y por eso no hay libro nuevo, pero ideas no me faltan y llegarán nuevas entregas de los agentes de la MUNDIPOL, Ofelia Guerenfdian, Tim Nguyen y Gisella Kramer.
El dia del libro es una buena cita para releer o recomendar estos libros a vuestros amigos.
Muchas gracias y a disfrutar leyendo.

Ruben

 http://www.amazon.es/RESCATE-EN-ANKOR-WAT-ebook/dp/B007JBFUKI

La oferta la colgué hoy, asi que quizás tarde 24 horas en estar operativa...

miércoles, 3 de abril de 2013

CINE SIN PALOMITAS

      Hace un tiempo comenté que había muerto el cine. Que las buenas historias ahora las cuenta la televisión. Desde varios meses espero las secuelas de MAD MEN y BREAKING BAD, dos series de televisión de la AMC. Intensas, inteligentes, adictivas. Esperar forma parte de mi vida en Saigón. Espero papeles, permisos, resultados, licencias, beneficios, vacaciones...espero que crezcan mis hijas, que todo funcione, que España se arregle un poco...
   La televisión gana espectadores en series que construyen sentimientos, mientras el cine pierde espectadores en series que abundan en la sensación. Series de remakes, de secuelas, de precuelas sin ton ni son. Los efectos especiales son todos iguales, las montañas se caen igual, las piruetas de arte marcial son exactamente las mismas. Y el 3D no ha solucionado nada. La carrera del cine es hacia la sensación, y la sensación es una carrera sin fin, siempre se desea más porque no llena, no sacia, no construye. Son fuegos de artificio, y a quién no le fascinan por un rato, pero a la postre cansan, no hay poso, regusto, reflexión, no mueven lo profundo, la empatía, positiva o negativa. 
    Qué gusto da poder decir que los actores secundarios son tan interesantes como los protagonistas, recordar frases, desear repetir una escena para entenderla mejor, para aprehenderla. 
     Ignoro dónde está ahora el negocio de la televisión, en la era de TODO GRATIS o TODO PIRATA, pero comprendo que el negocio del cine esté solo en las palomitas. Las películas se estrenan el mismo día en  todo el mundo para cortar el pirateo, pero tan solo 24 horas más tarde ya se encuentran en las calles de Saigón vídeos pirata. En ocasiones incluso antes del estreno en la ciudad.
      Quizás por lo único que sigo interesado en el cine es por las películas de dibujos animados. Como ocurre aquello de que además de serlo tienen que parecerlo, la realidad, los personajes, los conflictos y la tensión dramática me parecen mucho mejor hilvanados y equilibrados que en soporíferas o previsibles historias de superhéroes u otras ficciones. La serie de Madagascar, Toy Story, Kunfu Panda, o Megamind, Los increíbles, Happy feet y Cómo domesticar a un dragón son algunos ejemplos. Sin embargo, empiezo a ver los mismos amaneramientos, recursos estéticos, hasta el punto de que las bromas, los saltos los golpes se programan desde las mismas bases de datos, o con los mismos recursos de animación, y todos, personajes de carne y hueso o de megabites, se confunden en sus piruetas y parecen salidos de la misma escuela de arte dramático.
        Y entonces llegan entregas que rompen con lo actual por lo anacrónico, o por la sensibilidad, porque se atreven, o porque encuentran a quien les pague para producir esa obra. Películas en blanco y negro, como The artist, (además muda), o Blancanieves, o películas de género propio, como Amor, que no sé porqué me recuerda a Las invasiones Bárbaras. También películas de factura asiática, como My Way, una película intensa, dura, sobre lo absurdo de las guerras y el valor de la amistad. O la maravillosa Anonimus, una tragedia sobre al vida de Shakespeare donde el amor, la intriga, la estética y el drama inflaman el corazón.
         Pese a ello, sigo pensando que el talento está en la televisión, y deberán cambiar mucho en Hollywood para recuperar el interés, no la afición, del público.

HORIZONTE RUGOSO

          Dicen que el horizonte se amplía desde la altura, que la visibilidad aumenta tras la lluvia. Yo aprendí en clases de pintura que la sensación de proximidad y lejanía pertenece al mundo de las sombras. 
          La primera lluvia tras la estación seca anegó Saigón como un respiro al calor de metal fundido. Ayer fue un día de calor espantoso, el olvidado signo de un próximo cambio de estación. Lavada por la lluvia nocturna, la ciudad amanece sin bruma, y lineas de luz y sombra dan profundidad a la amalgama granulada de los tejados de uralita. La masa inmóvil , llena de vida entre sus paredes, con sus malvas y pálidos, sus tostados y brillos, me recuerda la arena coralina que rompen las olas. Los rascacielos, cada vez más numerosos, dibujan lineas verticales como arbustos calcinados en el desierto de hormigón. El horizonte, incluso desde la altura, es rugoso en la gran ciudad. Solo hoy veo, quizás por primera vez, una franja indefinida, más allá de los tejados, donde la tierra se encuentra con el cielo, un parque tal vez, o el mar después del diluvio, quién sabe.
         Pero ya el sol se eleva, y las sombras se retiran, y la perspectiva se aplana, desaparece. La ciudad se encoge bajo la luz pálida, cegadora, en unos vastos primeros planos, ya no es infinita, porque la proximidad y la lejanía dependen del baile de las luces y las sombras, y las sombras se han ido.